
Por solo una triste noche más,
Ni una lágrima pude esbozar,
Ni el quejido de mi vientre,
Pude liberar.
Y espere la luz de la mañana,
Para no dormir solo,
Y mis ojos como cristales,
Quietos sin placer;
No supe que decir ;
No supe que hacer;
Solo dormir cuando llegó el amanecer.
Ni una lágrima pude esbozar,
Ni el quejido de mi vientre,
Pude liberar.
Y espere la luz de la mañana,
Para no dormir solo,
Y mis ojos como cristales,
Quietos sin placer;
No supe que decir ;
No supe que hacer;
Solo dormir cuando llegó el amanecer.

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